CAMBIA EL RUMBO EL CAMINANTE AUNQUE ESTO LE CAUSE DAÑO

Ya estoy en la previa del fin de la feria. A pocos días recomenzar el trabajo tribunalicio. Cuesta arrancar, cortar con la inercia de las vacaciones. En estos días me han acercado algunas propuestas, todavía no puedo determinar si interesantes o no, faltan ajustar detalles. Tampoco sé si se van a dar, pero siempre está bueno que haya gente que a uno lo tenga en cuenta y se pueda plantear la posibilidad de ampliar mis horizontes. La vida es movimiento (creo), y me gusta moverme lo más posible. Por momentos siento que hay ciclos que se cumplieron y que ya alcancé mi techo. También es cierto que las oportunidades se dan por algo y que no hay casualidades, solo causalidades. No menos cierto es que siempre cuesta mucho dejar la comodidad, los derechos ganados, las libertades adquiridas. El cambio generalmente es positivo y a mi (generalmente) me ha resultado favorable. De todas maneras todavia no tengo la posibilidad de decidir ni de elegir, depende de otros factores que llegue el momento de optar. Como siempre me dijo mi padre: “Poné el carro a andar, que los melones se acomodan solos”.

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