header image
 

PREFERIRIA ANDAR BORRACHO, EN EL SUBTE (?)

ombligo.jpg
Hoy no iba a postear. Lo tengo medio abandonado al blog (?). Tengo una resaca muy poderosa, malditos jueves de amigos. A veces releo mis primeros post y me doy cuenta de que escribía mucho más. No sé si mejor o no, pero tenía temas, profundidad, más o menos análisis. En este momento estoy haciendo la gran Serrat o la gran Pity. Muchas veces me he detenido a analizar la simultaneidad de las cosas. Como en un momento determinado las personas atravezamos diferentes situaciones. Tengo siempre presente un recurso que utilizó Eliseo Subiela para marcar esto en sus películas. Todas sus historias tenían como lugar común los subtes de Buenos Aires, y si no me equivoco, la línea A específicamente. En un momento de cada película, el o los protagonistas se cruzabas (sin intercambiar ni diálogos ni miradas) con el o los protagonistas de la película anterior. Oscar Martinez, en No te mueras sin decirme adonde vas se cruza con Sandra Ballesteros y Darío Grandinetti, que están protagonizando El lado oscuro del Corazón; quienes en un momento de esa película se cruzan con el protaginsta de Hombre mirando el sudeste; quien en un momento de esa película se cruza con el protagonista de una película anterior. Después de “No te mueras…”, Subiela solo filmó porquerías, pero eso ya no importa a los fines de explicar el punto. El concepto de la simultaneidad de las historias me resulta muy interesante. Un ejercicio que hacía más o menos seguido durante mis largos viajes en el Sarmiento, era mirar las caras de las personas y ponerme a pensar como serían sus vidas. Donde y como vivirían, adonde y de que trabajarían, que problemas los preocuparían (más allá del dinero). Generalmente uno va por la vida muy concentrado en su propio ombligo y le cuesta acercarse a la problemática del otro. No es que nos tiene que importar que le pasa al otro, sino que no estamos solos en la madrugada (?). Mientras nosotros estamos pasando por el peor día de nuestra vida, para muchísima gente es el día perfecto donde todo sale bien. Y mientras nosotros la estamos pasando más que bien, hay gente suicidándose. La idea es organizar una campaña de toma de conciencia mundial sobre estas boludeces (o si?). La idea es que cada tanto me detengo a pensar en esos detalles y esas pequeñeces, y es ahí donde siento que me libero del “yo”. No soy más “yo”, soy un observador. No soy el protagonista, solo un espectador que está en el cine viendo una película. Es un poco raro el concepto, pero a veces me ayuda a liberarme de mis problemas. Logro poner las cosas en perspectiva. Los problemas propios no son tan grandes, los ajenos no son tan chicos. Y a pesar de lo importante que sea o me crea, el mundo va a seguir girando con o sin mi.

~ por SANDMAN en Febrero 22, 2008.

Escribe un comentario